Esta colección nace de un juego con los metales, donde Cristina crea y siente a través de ellos, moviéndose en esa envoltura, cáscara, vaina… y se sumerge en un “estar” hermético, que se transforma, tal vez, en una capa pequeña y protectora del Alma.

"Infinitas formas orgánicas, que se traspasan al metal, moldeandolo, jugando con su maleabilidad, permitiendo plasmar la esencia del ser.

Me gusta la belleza… y estas formas son bellas… están ahí para ser tocadas, observadas con detalle y calma. Siempre me sorprendo…. Veo la naturaleza, la respiro!, una hoja diminuta, una chinita, la hoja fuerte de un Jacaranda!.. la cáscara de una nuez dulce esperando ser partida…."