Esta colección está inspirada en las pinturas corporales de las mujeres Onas o Selk'nam.
Una cultura, hoy desaparecida, que vivió en la inhóspita Isla Grande de Tierra del Fuego.

"De acuerdo con la leyenda, en sus orígenes los Onas se organizaron como un matriarcado y en sus ritos las mujeres usaban sus cuerpos pintados para representar a los espíritus y seres míticos, y como ornamentación y símbolo de estatus; en ocasiones, también, para asustar y someter a los hombres. Luego éstos habrían descubierto el engaño y tomado la costumbre ritual de pintarse, esta vez, para someter a las mujeres.
No pretendo hacer historia al diseñar mi colección, pero sí expresar una emoción profunda y valorar un pueblo cuya forma de vida, creatividad, creencias y ritos me encantaron y me impresionaron.
Intento que esa admiración se vuelque, de una manera a la vez sutil y espiritual, en mi trabajo de Joyas Ona".

Para esta Colección en particular, Cristina utiliza una antigua técnica artística de origen coreano, llamada Kum-Boo, con la que se embellecen los objetos de uso ceremonial y cotidiano, como vajillas y cuencos para la comida.

Después de un proceso de tres partes que se repiten de 15 a 17 veces, se logra una superficie de plata 1.000 (pura), a la que se le aplica calor y luego se le adhieren finas láminas de oro de 24 quilates sin utilizar soldadura; luego se bruñen y se hacen las terminaciones de texturado, según el diseño que se quiere crear. Con este refinado trabajo se logran piezas de especial belleza, llenas de resonancias de las culturas que las inspiran.